Un estreno y una despedida…. la primera solista Jacqueline López se retira de la Compañía Nacional de Danza, después de 18 años. En éstas últimas funciones como parte de la organización, bailó magníficamente (con la pulcritud de movimiento que solo otorgan la experiencia y un cuerpo fuerte e ingrávido), el estreno de «Anecdotario de inscripciones urbanas» del coreógrafo Ángel Rosas. Para la mirada de esta espectadora, la pieza es una radiografía del mundo contemporáneo, de la humanidad deshumanizada que hoy después de acumular tanto conocimiento, se siente agonizar, pero una chispa de vida, la hace comenzar en un nuevo mundo con nuevos lenguajes y códigos, que volverán a ser agotados para dar paso a otros nuevos; una y otra vez. Todo esto sucede en un ambiente oscuro, que ilumina los cuerpos con poderosas lámparas portátiles de manera sutil, así por segundos vemos segmentos de cuerpos en movimiento, otras veces solo las sombras del contraluz ejecutando esta danza en su mayor parte vertiginosa, tan clásica en su técnica como contemporánea en su lenguaje. De esta manera, aún montada en sus zapatillas de punta, Jacqueline López da un paso hacia la exploración de otros mundos, y así cierra con broche de oro, su viaje de vida en la Compañía Nacional de Danza.
Por otro lado, «Anecdotario de inscripciones urbanas» da gran parte de su discurso a través de un video lleno de símbolos, de la descripción del hombre como una especie cosmopolita (desde el punto de vista biológico) que se disuelve en cada uno de sus universos, rompiendo fronteras físicas, tecnológicas y dimensionales. El Coreógrafo Ángel Rosas, tiene en este su [Dossier Fainted], hasta esta segunda coreografía que he tenido la oportunidad de ver, motivos concretos que comunicar, distintos aspectos de una misma motivación intelectual.