Texto Alejandra Monroy
Video Gustavo Lara-Equihua

Las noches del 4, 5 y 6 de noviembre, la Sala Miguel Covarrubias, recibió a Delfos Danza contemporánea, Mario Lavista y Tambuco. Probablemente esta combinación artística no había tenido lugar antes de la propuesta que instrumenta hiciera para el homenaje a Guillermina Bravo. El proyecto de esta organización no llegó a puerto, pero sí dio pie a que se generara obra que de una u otra manera ha tenido salida; así es como Mario y Claudia Lavista (padre e hija), unieron música y danza. Por otro lado, la participación de Tambuco Ensamble de Percusiones de México, dirigido por Ricardo Gallardo, le da vida a la obra del músico. Para la que escribe, este montaje tiene la característica de ser un rompecabezas en el que una vez unidas las piezas, se funden entre ellas.
La parte coreográfica está compuesta por dos fragmentos de la obra «Cuando los disfraces se cuelgan» del 2009, «Lamento, a la memoria de mi abuela» de 1994, Territorios perdidos del 2000, Jardín de piedra de 2007, «Memoria ciega» 2011 (creada para el Homenaje Nacional a Gullermina Bravo) y el estreno «Reflejos de la Noche». Fue una función muy femenina en su mayoría, con el sello que Delfos posee en sus impecables producciones.