Texto Alejandra Monroy
Video Gustavo Lara-Equihua
Ayer tuve el placer de ver por primera vez en escena a Lola Lince, sabía que esta bailarina y coreógrafa, estaba trabajando con Natsu Nakajima, por lo que me predispuse a ver algo intenso pero sin exageraciones, algo que saca del intérprete lo mejor que hay dentro de él. En la ciudad de México, vi el trabajo que la artista japonesa hizo en conjunto con Isabel Beteta, resulto ser una pieza extraordinariamente personal para La interprete (Isabel Beteta) a pesar de ser un lenguaje coreográfico ajeno a su cultura.
Anoche me dispuse a ver a Natsu en el cuerpo de Lola Lince y lo que en esta ocasión presencie, fue la interpretación de un espíritu de la feminidad, que no habla precisamente de esta característica. En «Estudios y fragmentos sobre el sueño», se aprecia una exploración del subconsciente, los hechos son siempre sueños, en realidad nunca la vemos descender a la tierra, transita por el escenario, atraviesa distintos terrenos, vuela con una capa llena de cascabeles que anuncian su tránsito por el mundo de lo onírico. Esta primera parte tiene un aire de butoh mas tradicional, así como un vestuario majestuoso. En el segundo fragmento, que nombra como «el hacedor de lluvia», viste de negro, imagino un gato, esta criatura que va y viene de otras dimensiones, el personaje interactua con ramas en llamas pero resulta un poco monótono.
En «El vuelo», vemos a una Dorothy con todo y zapatillas rojas que se esfuerza por volver a Kansas, pero no puede despertar.
Lola Lince es una bailarina etérea que en el «hacedor de sueños» no se desprende de esta característica y seguramente nunca ha sido su intención.
La iluminación de Gustavo Domínguez y Alicia Léycegui hacen de la escena una obra visual que resultaría indispensable en la reposición de esta pieza. También quiero mencionar que el vestuario es de una delicadeza notable por sus detalles y las texturas empleadas, bien merecería la pena contar en los créditos con el nombre del diseñador.
Me permitiré desde un personal punto de vista, felicitar a Lola Lince por hacer un trabajo que nace del espíritu.