Texto Alejandra Monroy
Video Gustavo Lara-Equihua

¿Danza? Si, ¿Coreografía? Si, ¿Un discurso? Si ¿un reto al público? también. «Lamb» es una pieza que tuve la oportunidad de reseñar en junio de 2011 y la experiencia fue completamente diferente. Ayer, no fue un escenario a la italiana, subieron graderías al foro para que la experiencia fuese mas íntima y por lo tanto, más confrontadora. Lamb es una obra en la que la presencia del publico es parte del hecho escénico. A continuación me autocitaré, «……….aunque la interpretación de esta obra es completamente personal para cada observador, lo que se deja ver claramente es la historia humana de la espiritualidad, un grupo de ovejas siguen a un líder empoderado por ellos mismos, buscan el vellocino de oro que les dará la vida eterna; a sí continúan su viaje por el paganismo, el cristianismo, las revelaciones místicas, la desesperación por la salvación y el sacrificio. «Lamb» es para creyentes y ateos, todos se encontraran ahí, los que veneran y los que cuestionan, los nihilistas y los llenos de esperanza, como también quienes afirman haber encontrado a Dios en ellos mismos……..»
Pero resulta que no es lo mismo ver Lamb hoy, que verlo mañana, para los bailarines es una experiencia distintas en cada presentación, por lo tanto hay improvisación que depende de la energía del publico.
Esta noche recibieron el reto directo de una espectadora que abusó de la situación, pero es algo a lo que están expuestos y la misión es manejarlo. Es necesario que nuestros jóvenes tengan mas cultura del respeto y los límites, desgraciadamente para la que escribe, la manera que que fue intervenida la función por esta persona, le hizo perder mucho a la coreografía, se perdió el excelente trabajo sonoro de Saúl Cisneros; el público se concentró más en las provocaciones hacia los artistas, nunca percibí la comunión emocional del publico con el acto escénico, como sucedió en la Sala Miguel Covarrubias.
Lux Boreal es una compañía de artistas jóvenes que dieron un salto en en su temática y forma de abordar la danza contemporánea, bailarines de muy buen nivel, que llegan a sus diez años de estar agrupados. Son diez años de una trayectoria que los ha llevado a rechazar la superficialidad y responsabilizarse de su existencia como artistas.
La Coreografía es de Phillip Adams, artista australiano, que evidentemente, vive de una forma personal el subconsciente universal.