Texto Alejandra Monroy
Video Gustavo Lara-Equihua

Calculo que es un teatro de los años treinta al que ingresamos para ver «Amorfo», el «Teatro Mauri» de Valparaiso, se encuentra a punto de desaparecer y sin muchas posibilidades de ser rescatado, es un recinto que vio nacer a Escenalborde por lo que es muy especial que haya sido utilizado como un espacio más en este festival. No hay butacas, son graderías y en el foro vemos una serie de paquetes envueltos en papel periódico (de diario) muy bien ordenados.
Comienza la función, nos encontramos en una oscuridad completa, sólo escuchamos pasos y aparece la débil luz de una linterna, es ahora cuando sabemos que se creará algo de la nada. Poco a poco se van desenvolviendo los misteriosos paquetes. Por fin! un foco, ahora un teclado, después un piano completo y de los cuerpos hasta el momento solo hay desplazamientos en los que destruyen, mueven y de nuevo construyen. Hacen música al piano, mueven el piano, aparecen raks para las lámparas, hay mas bien un danzar de focos y vemos un caos muy diferente al orden de aquellos paquetes silenciosos y quietos del comienzo.
Así como en la vida, en el tránsito del orden al caos y del caos al orden reside la sustancia de esta pieza; mientras Leticia Skrycky dispone situaciones, Rodolfo Vidal las explora y experimenta con una muy particular tendencia a dar vida a los objetos a través de su interpretación y usa su propio cuerpo para ello. Si, es un espectáculo complejo que cierra el ciclo antes mencionado, con una instalación sonora abandonada en el escenario para prolongar este acto escénico mas allá de la presencia de los intérpretes.