Texto Alejandra Monroy
Video Gustavo Lara-Equihua

En esta ocasión comenzaré con un punto de vista personal; cuando un artista deja ver la etapa ideológica por la que está pasando, su creación obedece a lo que le toca el alma y en el trabajo final logra comunicar sin ser anecdótico pero tampoco egoístamente abstracto; es entonces cuando se gana un público como el de Alicia Sánchez. Su obra suele ser franca y contundente, impecable desde muchos aspectos, se rodea de los mejores escenógrafos, iluminadores y por supuesto intérpretes. Me tomo estos primeros renglones hablando de la coreógrafa antes de pasar a la obra, porque tanto en «La mirada del sordo» como en «Loft último piso» Sanchez ha tomado como inspiración obras que describen la ansiedad humana, la soledad y la incapacidad de salir por sí mismos de cárceles sin muros, así como la progresiva deshumanización de la sociedad.
La función de aniversario que Alicia Sánchez presentó en el Palacio de Bellas Artes , se llama «La mirada del sordo» (basada en «El país de las últimas cosas» de Paul Auster); una vez abierto el telón aparece esta espectacular escenografía urbana de Jorge Ballina, imponente y versátil, de concreto a la vista pero tan ligera como para modificar su distribución según la necesidades de la obra. Estas cuatro columnas también se transforman y cambian de dimensiones, gracias al oficio experto del iluminador Rafael Mendoza, ambos elementos crean una ciudad obscura y desolada pero viva al mismo tiempo, capaz de tragarse uno a uno a los habitantes desesperados que la habitan. La primera imagen que nos arroja es la de un hombre desnudo y vulnerable como prefacio de lo que vendrá. el desarrollo es en la mayor parte vertiginoso, los magníficos bailarines no interpretan literalmente a los personajes de Auster, pero si, su esencia, desesperación, conformismo, fatalidad, cansancio y decadencia. Hacen énfasis en unos cuerpos y mentes ocupados en sobrevivir e incapaces de quedarse quietos; pero entre ellos se mueve una mujer que observa, quiere escapar, se resigna y se integra pero finalmente se resguarda bajo las alas de la esperanza de huir.