Texto Alejandra Monroy
Video Gustavo Lara-Equihua

«La Reconstrucción del Yo La transformación constante Intervención postmoderna de la Realidad Mexicana»….
Pues si, es una reconstrucción del «yo», pero también la abstracción de este tercer mundo mexicano. Saúl y Rodolfo Maya, construyen un espació  en el que ponen al límite a los bailarines y desafían al público a interactuar en el mismo espacio,  probablemente esperando que los individuos que se atrevan a entrar en esta radiografía cultural, puedan viajar a sus límites también. 
Esta pieza  tuvo lugar en el «Salón de Danza» de la Dirección de Danza de la UNAM, del 20 al 23 de marzo.  El  trabajo concebido por los hermanos Maya, quienes son personas inmersas y conectadas con la sociedad en la que viven, tienen los ojos bien abiertos y nos ponen frente a un gran espejo en el que contemplamos a individuos que se mientan la madre, en una situación en la que no importa quienes son ni a quienes insultan, porque todo es un atentado contra nosotros mismos. También vimos personas oprimidas, que se encuentran con sus semejantes opresores y finalmente, entre todos se oprimen, crean barreras imposibles de traspasar, están a veces de un lado y a veces del otro. 
Hoy, las personas se interesan por construirse una imagen desesperadamente, despojándose de su identidad personal, dejan de lado la exploración de si mismos para convertirse en algo que funcione en el instante presente.  De lo anterior vemos testimonio cuando  los personajes de esta obra, utilizan ropa para cambiar de piel a su antojo. El trabajo personal de un individuo o  el trayecto de la sociedad hacia un objetivo determinado, le hace estar ciego para lo que le rodea. Pareciera que la alta especialización fragmenta a la humanidad, crea infinidad de grupos incapaces de integrarse, pero que de fondo tienen las mismas características psicológicas en lo que a las relaciones interpersonales y la búsqueda de un pedazo de poder se refiere. todo el abanico de personalidades se encuentra integrado en esta abstracción  mexicana, al final, en la vida como en la obra de Las Bestias, todo termina en una gran fiesta.