Texto Alejandra Monroy
Video Gustavo Lara-Equihua

¿Qué se necesita para hacer arte escenico? Pues tener algo que decir, una emoción contenida que liberar y la necesidad de generar un vínculo con el espectador. Lo que hicieron este dueto de artistas de la improvisación (uno con el sonido y otro con el cuerpo) corresponde a lo último. Kenzo Kusuda no crea una pieza permanente, crea un borbotón de emociones eufóricas y bipolares resultado del estímulo proporcionado por una combinación de sonidos.
Ágil de cuerpo, mucho más en la imaginación y con un aura de inocencia, este coreógrafo envolvió al publico en un ambiente de magia que solo puede proporcionar un artista que no utiliza gran parafernalia de producción para dar al público instantes eternos. Es la curiosidad su curiosa característica y aparentemente la forma que tiene de crear.