Texto Alejandra Monroy
Video Gustavo Lara-Equihua

Tres personajes sin identidad, sin género están ahí en ese espacio íntimo, aparentemente no se relacionan pero comienza un movimiento pélvico inseparable de un pulso auditivo que trae a la conciencia lo que pasa cuando se estimula el chakra sacro, en el que precisamente radican la seguridad, la expresión y el placer sexuales. Es justo el punto del cuerpo físico y espiritual que debe estar en armonía para ser seres plenamente sexuales y creativos. La obra de Javiera Peón es el gran espejo de la verdad, ese al que muchos, pero muchísimos le tienen miedo. La puesta en escena «nosotres», nos confronta con el hecho de que la sexualidad como parte del «ELLO», es el detonador de lo que somos individualmente; explora el propio cuerpo y el del otro, celebra los sentidos y esa nueva conciencia de ser «unos» y no «uno o una», la comunicación a través de la piel los deseos, el amor y la violencia, es aquí el palpitar de la vida.