Texto Alejandra Monroy
Video Gustavo Lara-Equihua
La UNAM abrió de nuevo sus puertas a una forma alternativa en lo que a espectáculos de danza se refiere. La propuesta que Juliana Faesler presentó el pasado mes de junio en el «Salón de Danza», es un híbrido teatro – danza, que tiene, más de danza que de teatro. La música grabada es acompañada de la voz de Isabel Beteta quien no solo apoya con su interpretación vocal, sino actoral y dancística; esta bailarina coreógrafa aporta experiencia y carácter al elenco también compuesto por dos jóvenes y un adolescente, que evidentemente se estrena en los escenarios; estos otros tres artistas son, Arely delgado, Víctor Villasana y Aureliano Alvarado. La obra basada en la ópera de Christoph W. Gluck, trae el mito al presente siglo, aunque aquí lo importante no es la diferencia entre la puesta original de hace alrededor de dos siglos y la de la directora Faesler, sino la vigencia del mito en nuestra contemporaneidad. En ésta última década, se ha recurrido mucho al análisis de arquetipos Helénicos, hay una nueva corriente Junguiana, que se acomoda muy bien a nuestras inquietudes humanas, como el tema de la pieza que hoy nos ocupa. El mito de Orfeo, es un tratado tanatológico de la pérdida de la pareja, pero en esta ocasión se aplica a cualquier tipo de relación, la obra está dividida en cuatro partes que pone las emociones de este mito en cada uno de los cuatro miembros del elenco, como una microsociedad en la que Orfeo rola de cuerpo en cuerpo. Así, vemos al final que no solamente es un Orfeo el que aciende resignado, sino cuatro.
Esta pieza es equilibradamente multidisciplinaria e íntima, difícil de imaginar en un espacio convencional y solo pudo haber sido concebida por un creador con el perfil de Juliana Faesler, quien es una directora de teatro muy ligada a la escena dancística y con sobrada experiencia en la dramaturgia de la danza contemporánea.