Texto Alejandra Monroy

Video Gustavo Lara-Equihua

«ZoNA 0», Soledad Verdún y Alexis Perepelycia (Rosario-Argentina)

Las tragedias, son marcas   completamente indelebles,  pero al final de cuentas las cicatrices forman nuevas personas y sociedades; «ZoNA 0» es un trabajo en el que Soledad y Alexis, caminan suavemente sobre las marcas de la memoria colectiva, con una propuesta en la que cada ejecución resulta irrepetible. 

Verdún se funde con el pavimento, las piedras y la tierra de unas ruinas en las que a pesar de todo crecen flores, la acompaña Alexis quien hace el trabajo sonoro con materiales de desecho, tan aparentemente inservibles como los restos de concreto sobre los que baila su compañera.

Siempre queda una luz allá al final del túnel, es por eso que también se puede bailar sobre las escombros y hacer música con la basura.

El publico, no se da cuenta en que momento comienza el performance, simplemente están ahí descubriendo poco a poco lo que está sucediendo con esa mujer que se mueve bien aferrada al pavimento, con una constante sonrisa y descubriendo rostros de los que extrae empatía y gestos de esperanza con su mensaje. 

Aquí el trabajo sonoro es parte importante de lo visual, este hombre (Alexis Perepelycia) con apariencia de monje indigente manipula su basura sonora y logra conectarse también con espíritus guerreros como el de un trabajador de limpia que invadió la escena para intervenir sonoramente con su pala  de oficio (todo un manifiesto); sin duda, este acto reafirma la propuesta esencial de «Zona 0».

«Angulo Muerto», Colectiv Art Mouv’/Zona libre (Francia).

Hélène Taddei Lawson es la coreógrafa-bailarina que experimenta  el espacio de la Plaza Eleuterio Ramírez para crear una pieza irrepetible con un constante movimiento orgánico. Transita distintas situaciones de la arquitectura, también es afectada por el público y su disposición. El paisaje determinó el desenlace de esta pieza para la cual solo dispone de un par de zapatos negros, una corbata y un sombrero. Todos los elementos naturales que la rodean se ven influidos como ella lo es por la música que Tommy  Lawson mezcla en vivo para colaborar en la construcción del personaje que es esta mujer nostálgica, enfrentada a los elementos naturales del exterior y que transita no solamente por un espació físico sino por toda una cadena de situaciones emotivas.

«Un Organismo», bailarines locales (Valparaiso).

Es el segundo año que este performance invade las calles de Valparaiso. «Un Organismo» es resultado del trabajo de las bailarinas Katherine Salvo, Karen Valenzuela, Cristina Reynolds, Ruby Parraguez, Flora Tarifeño y Natalia Goycoolea, bajo la dirección de Iván Sánchez. Más que un espectáculo se trata de una experiencia que conecta al artista y al espectador con la ciudad.

Un grupo de individuos se convierten en un solo organismo amorfo que se mueve por las calles, manteniendo el contacto no solo entre ellos sino con el suelo y los muros, pero así como las gotas de mercurio se van uniendo poco a poco para formar una sola de gran volumen, así se unen los colonos, que poco a poco hacen crecer el organismo que en momentos parece desbordarse cuando siguen apareciendo personas por puertas, ventanas y balcones. Sin duda «Un organismo» se convertirá con el tiempo, una tradición del festival y de Valparaiso mismo.

«Historias de la mar», Colectivo Danza – Teatro La Pescá (Valparaiso)

Curiosamente, siguiendo a «Un Organismo» llegamos al ascensor san Agustín, para continuar la conexión con el espíritu de Valparaíso.  Encontramos a La Pescá, este grupo de cuatro, mujeres vestidas tradicionalmente, que hacen danza-teatro para promover la pesca tradicional y que se disminuya la pesca industrial. Es un trabajo enfocado a los pescadores locales, que reflejan un problema global. 

El desarrollo de su pieza pasa por distintas situaciones pero siempre con una constante festiva que agitó la energía del publico que ya se encontraba sensibilizado por la experiencia del recorrido previo. Es una obra de protesta que pertenece a Valparaiso y su gente.