Texto Alejandra Monroy

Video Gustavo Lara-Equihua

“La Consagración de la Primavera”, compuesta por  Igor Stravinski con la coreografía de Vaslav Nijinsky, se estrenó en 1913. Cien años después, lo conmemoramos pero ¿por qué?, ¿en que radica la importancia de esta pieza coreográfica? bueno, en primer lugar, por el gran poder de la obra musical que ha podido prescindir de las imágenes de la danza, en cambio cuando escuchamos a Chaikovski, nuestro cerebro inmediatamente crea imágenes dancísticas. Pero existe una razón más intrigante, cuando dicha pieza fue concebida,  el mundo pasaba por un momento  de resurgimiento de la mística , el reencuentro con lo pagano (La Doctrina Secreta, de Helena Blavatsky) y el espiritualismo que de movimiento filosófico degeneró en prácticas espiritistas que se encontraban en pleno auge.  Me parece que el tema de las religiones antiguas genera  debates y ha vuelto a tomar fuerza pasado un siglo del estreno de “La Consagración de la Primavera”. 

Durante el Primer Encuentro Nacional de Danza, en Guadalajara, Jalisco; vi el montaje que hace Delfos inspirado en la obra de Stravinsky, creo que lo más honesto que puedo decir de mi experiencia, es que sufrí un inquietante mareo estomacal, por lo fuerte y me atrevo a decir, verdadero trabajo de auto-observación humana.  En esta versión en lugar de ver a una tribu pagana raptando a una doncella y a un héroe cristiano con intenciones de rescatarla del inminente sacrificio; aprecio una lucha entre un sobrio intelectual y religioso hombre que vive en perfecto equilibrio y vigilia, con una horda de individuos de básicos instintos que parecen ser implacables súbditos de su cerebro reptiliano. A final de cuentas, nuestro héroe se diluye en una marea de caóticos  acontecimientos en la que ya no hay bandos definidos, solo una montaña de hombres hechos de la misma sustancia. Ya no son ni cristianos contra paganos, positivistas contra espiritualistas, oscuros contra iluminados, o simplemente civilizados contra salvajes. sino el resultado sincrético de un constante bombardeo de información que ha diluido todo lo purista. 

Diferente a lo que conozco del repertorio de Delfos, la danza es menos formal pero con el mismo nivel de calidad interpretativa; es caótica, vertiginosa y llena de color dentro de  su carácter oscuro y decadente.