Texto Alejandra Monroy

Video Gustavo Lara-Equihua

Todo sucede alrededor de un comedor de  estilo tan rancio y conservador como ninguno, hay en la mesa dos grandes floreros que podrían haber sido  de mi bisabuela y contienen las mismas flores de panteón que la acompañan hoy día en su tumba.

Es una obra en tinieblas pero con una bien iluminada serie de situaciones que describen la muerte del espíritu; en esta historia los personajes pierden la creatividad desde el punto de vista de generar vida o por lo menos esperanza. 

Comienza con una mujer que enfundada en una bata y una peluca rubia con peinado de crepé, amasa su propia humanidad representada por una gran  bola de masa.

Poco a poco entran los personajes que forman un variado grupo de individuos que no importa como sean o se vean,  (como en el famoso tango «Cambalache»),  «…en un mismo lodo, todos manoseaos…», se sientan a la mesa y comen como  animales, algunos son perros y otros gatos, esta situación resulta psicológicamente chocante pues es muy agresivo tener que reflexionar sobre nosotros mismos como una criatura mas de instintos básicos, a pesar de nuestra situación de ventaja en este planeta.  

Aquí  hay varios tipos de personas, la matriarca que vive trabajando la masa y que logra mantener así los lazos entre este ecléctico grupo de individuos, una mujer de lentejuelas, ciega y esclava del hombre que se encuentre junto a ella, no importa si es uno de traje o un ladrón. Existe también otra mujer que es independiente, que no interactua con los demás, no los necesita ni siquiera  para explorar su sexualidad,  está aparentemente medio muerta, se ve como un zombie que no se da permiso de vivir. 

Las danzas  insertas en esta obra son  en su mayoría duetos de movimientos enérgicos  y suaves al mismos tiempo, Magdalena Brezzo tiene un muy característico lenguaje, lo que ella hace es  que los movimientos contundentes carezcan de peso, como querer lograr lo etéreo sin despegar a los bailarines del piso. 

Serie Negra tiene dos intérpretes masculinos que  bien pueden ser un ladrón y policía, un caballero y un patán, un asesino y pastor. No importa,  son dos hombres que  abusadores o compañeros, están inmersos en el el vicio de la dependencia al sistema, la dependencia a esa madre que amasa la vida de la masa que sigue a ciegas al sistema. Cuando esta madre muere, es entonces cuando se genera una negra serie de muertes.