«Asunto Latente», Quiatora Monorriel (México)

por Alejandra Monroy Becerra

La primera gran impresión que tenemos de esta pieza, es la de estar en una jaula o atrapados en una telaraña de luz. Es una obra en la que la energía se contiene, es como ver una película en una moviola y pasar de cuadro después de haber vivido intensamente el anterior. Aquí nada puede ser extraño, podría haber aparecido Nosferatu sintiéndose cómodo en este mundo onírico. Fue montada para celebrar las dos décadas de la compañía y me parece muy acertado que como en un principio, Benito González y Evoé Sotelo (directores fundadores de QM), sean los intérpretes de esta puesta en escena. «Asunto Latente», es una coreografía cocida a fuego lento, surge de una pesadilla y no veo manera de integrar al mundo onírico, con una relación de pareja y la creación de una semejante filigrana escénica (iluminación y escenografía) de forma improvisada. Aquí hay tiempo de trabajo y tiempo de experiencia como un equipo integrado por los co-directores y Mauricio Ascencio diseñador de iluminación y espacio escénico. Es necesario no dar muchos detalles para evitar arruinar la sorpresa de los futuros espectadores de está pieza, pero lo que si es seguro es que el público que asistió a la función de Quiatora Monorriel en el Parque Cultural de Valparaiso, quedó desconcertado ante la oscuridad de algunos elementos y situaciones de la obra, sin tomar en cuenta que la «Danza Mínima» que esta compañía desarrolla, suele en algunos ámbitos, ser desconcertante ya por si misma. Esta Compañía de danza se ha consolidado precisamente por ser coherentes con ellos mismos ante lo que le ofrecen al público, porque para que haya un público libre de aceptar o rechazar, debe haber artistas libres de expresar sus inquietudes. Esto ha hecho que tengan un público muy definido que los sigue, lo que me parece un gran logro como artista.